CRÁNEO SACRAL Y OSTEOPATIA

TERAPIA CRÁNEO SACRAL (TCS) Y
OSTEOPATIA BIOENERGÉTICA CELULAR (OBC).

La osteopatía es una medicina manual que toma al cuerpo como un todo. Se basa en la relación entre todos los sistemas del cuerpo y por lo tanto los trastornos en un sistema afectan el funcionamiento de los otros. Las enfermedades son debidas a una alteración de la estructura del órgano, músculo, hueso u otros tejidos.  La osteopatía da solución a la causa del problema.

En El Centre utilizamos técnicas osteopáticas suaves, no directivas, sin crujidos, ni manipulaciones forzadas. Escuchando y favoreciendo la sabiduría autocurativa del organismo

La Terapia Cráneo Sacral, es un método de diagnóstico y corrección, que encuentra los mecanismos naturales de cura del cuerpo y ayuda a disipar los efectos negativos del stress sobre el sistema nervioso central.

Es una técnica manual, sutil y de efecto profundo para ayudar a detectar y corregir los desequilibrios del sistema cráneo-sacral que puedan ser la causa de disfunciones sensitivas, motoras o neurológicas.

Al ser tan respetuosa y no-invasiva no presenta contraindicaciones ni efectos secundarios; ayuda al “médico interno” beneficiando globalmente la salud y la resistencia a las dolencias.

 

EL SISTEMA CRÁNEO-SACRAL

El sistema cráneo-sacral está constituido por las meninges y el líquido cefalorraquídeo que envuelven y protegen el cerebro y la médula espinal. El sistema se extiende desde los huesos del cráneo, cara y boca hasta el sacro y el coxis.

Estos órganos son el centro del ser, sin ellos los sentidos, las emociones y las funciones motoras serían inoperantes. Así que el sistema cráneo-sacral está relacionado con la salud y el bienestar del cuerpo entero. Somos una unidad anatómica y funcional, todo está interrelacionado, poseemos en nuestro interior los medios necesarios (hormonas, sistema inmune, neurotransmisores, etc.), para autorregularnos y adaptarnos a cada nueva situación medioambiental e interna

A nadie le parece extraño poder sentir el ritmo cardíaco en cualquier parte del cuerpo, se entiende que el corazón con su bombeo de la sangre transmite ese pulso.

Dentro de nuestra cabeza hay también “una especie de corazón” que produce y bombea el líquido cefalorraquídeo; eso es el ritmo cráneo-sacral, una pulsación mucho más lenta y diferente al ritmo cardiaco y al respiratorio y que es posible sentirlo en cualquier parte del cuerpo de manera más sutil, sobretodo en cráneo, columna y sacro.

El ritmo del sistema cráneo-sacral crea una serie de pulsaciones rítmicas, que emergen en los tejidos y fluidos del centro de nuestro sistema nervioso central. Pueden ser percibidas como un movimiento respiratorio leve en todas las estructuras que componen el sistema cráneo-sacral e igualmente se transmiten también a todos los órganos, células y tejidos corporales. Generan, forman y mantienen la vida. La potencia y calidad con que emerge y se transmite este impulso a todo el organismo, determina su estado de salud y vitalidad.

Estos ritmos son conocidos como “Mareas” ya que fluctúan lenta y constantemente, recorriendo todo nuestro cuerpo nutriéndolo.

Son las fuerzas embrionarias que nos crearon y formaron, trabajan adentro de nosotros en el presente. Estas fuerzas son las que mantienen la salud apoyando los cambios metabólicos necesarios.

Estos tres ritmos se pueden evaluar y corregir a través de la palpación.

  • Marea Corta o IRC (Impulso respiratorio craneal) nos da información de los fluidos y tejidos corporales. Es la más perceptible. Pulsa con una frecuencia que va de 6 a 12 ciclos por minuto.
  • Marea Media o Potencia se relaciona con la potencia del impulso energético del sistema y su principio organizador con la circulación de los fluidos. Expresa el cuerpo físico y el biocampo que nos envuelve tridimensionalmente a una distancia de 15-20 cm desde la piel. Su ritmo es de 2 a 2,5 ciclos por minuto.
  • Marea Largaes el ritmo que nos mantiene conectados con la Fuente, está ligada a nuestra naturaleza profunda más que a las circunstancias de nuestra vida. Es el punto de encuentro entre el cuerpo y el espíritu, y aquí es donde se produce el proceso curativo de autosanación.  Su ritmo dura 100 segundos por ciclo y forma la biósfera que se extiende alrededor de un metro desde la piel tridimensionalmente.

Liberación del Pericardio

La Osteopatía Bioenergética Celular se distingue de otras escuelas de osteopatía por reconocer el papel protagonista de los mecanismos de protección del corazón en la salud global de nuestro cuerpo y priorizar su liberación.

La Osteopatía Bioenergética Celular es una terapia manual que trabaja con los órganos y músculos, conectando con los movimientos sutiles de las fascias (tejidos que unen todo el cuerpo) y recolocando todas las zonas del cuerpo que estaban en disfunción. Implica la liberación de los bloqueos somato- emocionales y energéticos que han llevado a una desorganización de las funciones y estructuras corporales.

El núcleo del tratamiento se basa en la liberación del pericardio, el conjunto de membranas que rodean y protegen el corazón. Ante el miedo, el trauma o cualquier amenaza el pericardio reacciona retrayéndose, para proteger el corazón y permitirle que siga bombeando para mantenernos con vida. Se da importancia a las consecuencias de las emociones en nuestra salud global y los mecanismos de protección frente a estos impactos situados en el corazón.

LAS FASCIAS.

Las fascias son el tejido corporal más extenso, membranas que envuelven todas las estructuras, músculos, nervios y órganos del cuerpo, todo está envuelto por fascia, y todas las fascias están relacionadas, son un continuo de la cabeza a los pies;

Las fascias, juegan un papel muy importante en los procesos de lesiones. Es la pérdida de elasticidad del tejido conectivo lo que provoca la lesión.

La fascia guarda en sí misma toda nuestra historia y garantiza una unidad corporal que rodea el cuerpo desde la profundidad a la superficie.

Un choque físico o psíquico como una caída, fractura, accidente, cambios de vida, pérdida de un ser querido, pérdidas materiales, etc. Llevan a la fascia a contraerse, creando crispación y malestar físico y desequilibrio psíquico.

Gracias a un toque suave, lento y profundo por parte del terapeuta, las zonas restringidas, lesionadas, en bloqueo y desequilibradas se reparan y liberan. El tejido fascial es donde incide principalmente nuestro tratamiento.

EL CORAZÓN

Nuestro corazón es el órgano vital por excelencia, en el origen somos un corazón latiendo. Embriológicamente, nuestro corazón es el primer órgano que se forma, nuestro cuerpo se desarrolla a su alrededor. La importancia de este órgano para la vida es indiscutible, recibe el impacto de todas nuestras emociones, es un punto clave entre el cuerpo físico, las emociones y el espíritu. Dada la importancia del corazón el Pericardio es el refinado mecanismo que lo protege,

EL PERICARDIO, GUARDIÁN DEL CORAZÓN

El Pericardio es un mecanismo preparado para amortiguar impactos (físicos o emocionales), transmitir señales de alarma y preparar nuestro cuerpo para reaccionar y defenderse.

El Pericardio es una fascia especializada, un saco fibro-seroso muy resistente que rodea y protege el corazón. Posee cierta elasticidad para desplazarse y deformarse para amortiguar cualquier impacto externo que pueda amenazar el corazón. El Pericardio es el enlace entre el alma y el cuerpo; ante cualquier amenaza externa o interna el Pericardio reacciona para permitir que el corazón siga bombeando, lo cual es vital para nosotros.

Por sus múltiples inserciones anatómicas y neurofisiológicas, cualquier reacción del Pericardio puede llegar a afectar a un gran número de estructuras y funciones importantes del organismo. El pericardio está íntimamente ligado al diafragma, las pleuras, la tráquea, el esófago, la entrada del estómago, las principales vías arteriales y venosas, el centro frénico (responsable de la respiración), el ganglio estrellado (clave en el funcionamiento del sistema nervioso autónomo), la base del cráneo, las membranas intracraneales, el tiroides, el timo, posee además numerosos ligamentos que lo unen directamente a la columna vertebral desde el sacro hasta la base del cráneo.

Nuestro cuerpo está maravillosamente preparado para enfrentar todo tipo de agresiones pero cuando nuestro corazón se ve amenazado todo nuestro sistema se ve afectado y nuestra capacidad de defenderse se ve disminuida.

Las consecuencias de la retracción del Pericardio pueden llegar a ser muy importantes. Cuando enfrentamos problemas el Pericardio nos avisa de mil maneras y si no estamos atentos a las señales o no podemos lidiar con la situación, el Pericardio sigue retrayéndose a riesgo de perder su elasticidad, con lo cual nuestro cuerpo queda en permanente estado de alerta, pudiendo finalmente verse afectado por múltiples “síndromes” o “enfermedades funcionales”. Si por miedo pasamos la mayoría de nuestro tiempo, de nuestra vida, en estado de alerta, las consecuencias pueden ser fatales.

El Tratamiento. Liberar el Amor y el impulso vital

Tras una conversación en la que el cliente puede expresar todos los detalles y matices que quiera ya sean de orden fisiológico, emocional y/o mental o como sucede en muchas ocasiones una mezcla de ellos.

En un entorno seguro y tranquilo, con el paciente tumbado boca arriba, sin necesidad de desnudarse, el terapeuta va tocando, con un contacto muy ligero, en distintas zonas del cuerpo. Principalmente en los pies, en el sacro, a lo largo de la columna, en el abdomen, en el pecho y en la cabeza.

El osteópata parte de un conocimiento preciso de la anatomía y fisiología al tiempo que se abre a un nivel de conciencia de percepción y sensibilidad.

Las células disponen de toda la información de la persona, de su origen y de sus vivencias, la memoria celular guarda toda la información de las relaciones personales y el tiempo vivido por la persona en todos los ámbitos.

El osteópata mediante el contacto sutil de las manos (palpación fina) siente el pulso de la vida, el pulso de cada célula, el ritmo particular de cada órgano, escucha el movimiento global del sistema de fascias que rodean, sostienen y conectan todos los órganos y todos los sistemas de nuestro cuerpo. Es el sentir… para liberar el fluir de la vida allí donde se ha estancado, restringido o disminuido, con el propósito de devolver la armonía entre todos los tejidos del cuerpo liberando nuestras emociones y enfermedades, y trabajando sobre el origen real de nuestras dolencias. El osteópata pone las manos sobre el cuerpo del paciente y sigue el movimiento de los tejidos hasta que se produce la corrección. No es el terapeuta quien los libera, sino el propio cuerpo con el apoyo del terapeuta.

  • Primer contacto global y estaciones de escucha- Nuestro primer encuentro con el paciente es con su alma, entrando en sintonía con la totalidad del ser que tenemos delante, nuestra primera intención es conectar con el origen espiritual de su enfermedad, con la herida existencial que provocó una disfunción en su cuerpo. El cuerpo humano funciona como un conjunto armonioso en el que todas sus partes están interrelacionadas.

Cuando un paciente llega con un dolor, aunque la persona espera que la atención se limite a las zonas dolorosas, el pensamiento osteopático reconoce la enfermedad como un efecto y, por tanto, hay que buscar la causa precisa y ésta puede estar lejos de la zona de los síntomas. Cuando una estructura se encuentra en disfunción, hace que todas las demás partes del cuerpo se adapten, para reducir el daño y el sufrimiento. Esta adaptación continúa hasta que ya no puede más y el cuerpo lo manifiesta. Por tanto, una disfunción puede tener su origen en un lugar más o menos alejado de donde se manifiesta.

  • Búsqueda y liberación de la lesión principal– En cada caso vamos a ver lo que llamamos cadena lesional, es decir, donde está la retención de vida en la persona, las estructuras y las emociones implicadas en esta retención. Así buscamos en el cuerpo, a través del movimiento sutil de las fascias, la lesión principal, el lugar donde se detiene el libre fluir del movimiento vital. Una vez encontrada esta zona, este órgano, conectamos nuevamente con los motivos de esta enfermedad y su posible solución, después acompañamos y liberamos con nuestras manos el movimiento vital.

Y como detrás de cada retención de vida hay una vivencia, una emoción, y en el ámbito físico una retracción del pericardio.

  • Liberación del pericardio– Una vez liberada la lesión principal nos concentramos en la liberación del movimiento del Pericardio: con nuestras manos sentimos donde está retraído, inmovilizado y lo liberamos. En este momento, generalmente, la persona siente un profundo alivio, se aligera la respiración y se produce una inmediata relajación de gran cantidad de tensiones.
  • Liberación de las conexiones del pericardio- Finalmente trabajamos cada una de las inserciones principales del Pericardio con la columna vertebral, cráneo, membranas intracraneales, glándulas, etc.
  • Liberación del sistema cráneo sacral y percepción de las mareas- escucha y tratamiento de las articulaciones de la pelvis, el tubo dural, el cráneo y los diferentes ritmos.

 

Liberando el bloqueo físico, también liberaremos la energía de la emoción que lo creó, donde puede que el paciente reviva las emociones que quedaron bloqueadas, lo que le permitirá drenarlas. Es importante también detectar que conflicto emocional fue el que creó el bloqueo y poder dar herramientas al paciente para que pueda hacer una buena gestión emocional de aquel conflicto. Si no, cuando se vuelva a encontrar en una situación similar, volverá a hacer la misma gestión de las emociones y las tensiones físicas volverán a aparecer con la sintomatología correspondiente.

Es importante que la persona entienda cuál ha sido el conflicto emocional que la ha llevado a la desorganización de la estructura y funciones de su cuerpo físico. Así, se estará haciendo un trabajo de consciencia

El resultado del tratamiento es realmente muy potente, ya que la TCS   y la OBC trabajan con el origen de la dolencia que provoca la disfunción en el cuerpo, involucrando los planos físico, visceral, metabólico, emocional, psicológico y espiritual a través de un procedimiento que primero libera tensiones y después armoniza y relaja todo el organismo potenciando sus propias fuerzas vitales de curación.

Ninguna sesión de TCS   y OBC es idéntica, ya que cada persona en cada momento revela sus propias necesidades. Normalmente puede durar de 45 a 75 minutos, dependiendo del caso y también de si es un bebé o un adulto.

Generalmente, al terminar la sesión, el paciente tiene la sensación de profunda calma, conexión consigo mismo, bienestar y profunda relajación.

En ocasiones una sola sesión puede ser totalmente resolutiva, aunque lo más frecuente es que se necesite realizar una serie de sesiones para obtener todos los efectos beneficiosos que esta terapia puede ofrecer. Las sesiones se distancian en el tiempo unas de otras para que la persona pueda autorregularse y adaptarse a los cambios que se vayan produciendo.

La TCS y la OBC se utilizan para tratar una gran variedad de problemas de salud, es una terapia tan suave y segura que es apropiada para personas de todas las edades, desde ancianos hasta niños y bebés, así como durante el embarazo y posparto, después de una operación, un accidente o en condiciones de fragilidad.

Al tratarse de una terapia global de todo el cuerpo, puede ayudar a las personas con casi cualquier condición, incrementando su vitalidad y permitiendo utilizar sus propios recursos de autocuración.

En general ayudan a deshacer la tensión del interior del organismo y hace que la sangre pueda llegar mejor a todos los tejidos con las consecuencias de mejorar el aporte de nutrientes y de oxígeno, mejorar la llegada del sistema inmunitario y mejorar la retirada de los productos de desecho. Aparte de esto, al disminuir la presión a la que están sometidas las estructuras corporales hace que éstas puedan trabajar mejor, con más espacio y mejor comunicación entre ellas.

Estos son, entre otros muchos, algunos de los problemas de salud más comunes de los que puede beneficiarse con la TCS y la OBC:

  • CARDIOVASCULARES – Arritmias, taquicardias, extrasístoles, tensión arterial descompensada, hipertensión, soplos en el corazón, edema de brazos, parestesias (hormigueo en manos y brazos)…
  • MÚSCULO ESQUELÉTICO – desgarros y contracturas musculares, fracturas, esguinces cervicales, dolores en las zonas cervical, dorsal y lumbar, escoliosis, ciáticas, hernias discales. dolores articulares, dolor esternal… Alteraciones de la ATM (problemas mandibulares) Lesiones deportivas, Síndrome del túnel carpiano, tendinitis,… afectaciones y dolor a brazos, muñecas, manos, codos y / o hombros, Dolores en el coxis, Secuelas de accidentes, de operaciones quirúrgicas, Lesiones por traumatismos craneanos y medulares.
  • DIGESTIVOS – reflujos ácidos, ardor de estómago, gastritis, esofagitis, estreñimiento, sensación de bola en la garganta…
  • CRANEALES – Migrañas y jaquecas, sensación de presión, acúfenos… Sinusitis, Vértigos
  • NEUROLÓGICOS – neuralgias (ciática, por ejemplo), convulsiones de tipo epiléptico, otras enfermedades degenerativas del sistema nervioso… Disfunciones del sistema nervioso central. Parálisis cerebral. Parálisis facial. Dificultades de coordinación motora….
  • DEL SUEÑO – Sueño ligero o alterado, insomnio, pesadillas…
  • HORMONALES – Trastornos menstruales y sexuales, trastornos del crecimiento…
  • RESPIRATORIOS – Disnea, suspiros, dificultad al inspirar, punzadas en el lado en la inspiración, tos seca irritativa, asma…
  • EMOCIONALES – Ansiedad, tristeza, depresión, angustia, estrés, pesimismo, ataques de pánico, sensación de cabeza espesa o turbio… Stress post-traumático. Dificultad emocional y otras condiciones.
  • PROBLEMAS INMUNITARIOS, LINFÁTICOS, VISUALES, AUDITIVOS, HEMATOLÓGICOS– Anemia. problemas viscerales y psicosomáticos. Problemas relacionados con stress y tensión. Fatiga crónica. Cansancio sin motivo aparente. Fibromialgia. Sistema inmunitario bajo
  • EMBARAZO, PARTO, POSTPARTO- Dificultad en el embarazo. Problemas postparto (madre y bebé).
  • BEBES Y NIÑOS Disfunciones de recién nacidos y niños. Secuelas de nacimiento traumático. Trastornos de la succión y respiración en bebés. Trastornos de la conducta. Autismo. Dificultades de aprendizaje. TDAH (trastorno de déficit de atención con hiperactividad)

Tiene una especial utilidad como ayuda al crecimiento personal, mostrando muy claramente cuáles son los patrones de comportamiento inadecuados y dando herramientas para conseguir un estado de equilibrio y plenitud. Mejora el funcionamiento global del cuerpo

La Osteopatía es una técnica manual iniciada por Andrew Taylor Still en 1874 que consiste en restablecer las funciones del organismo a través de restablecer su estructura.

Desde entonces, diferentes autores han ido aportando descubrimientos en diferentes direcciones, lo que ha ido ramificando la doctrina, dando lugar al gran abanico de tipos de osteopatía y otras técnicas derivadas que existen actualmente.

La Terapia Cráneo-sacral tiene su origen en la Osteopatía (siglo XIX, EEUU), aunque es a finales del siglo XX cuando se expande por todo el mundo; es simple y suave, pero detrás hay una base teórica con muchos años de investigación y millones de pacientes que han logrado mejorar su salud gracias a esta técnica.

Hacia 1900 el médico osteópata William Sutherland (discípulo del Dr. Still) observó que los huesos del cráneo tienen una estructura que permite movimiento y desarrolló un sistema de evaluación y tratamiento conocido como Osteopatía Craneana.

En 1970 el Dr. John E. Upledger uniendo su conocimiento médico y su sensibilidad táctil adaptó y refinó las técnicas del Dr. Sutherland. En las décadas siguientes lo transmite a otros terapeutas y profesionales de la salud,

Este es el caso de  Franklyn Sills, discípulo del Dr. Stone, fundador de la Terapia de Polaridad, que a su vez fue discípulo directo del Dr. Sutherland, y aplico el concepto cráneo-sacral en su nueva disciplina de la polaridad.

Franklin Sills ha desarrollado aún más el enfoque terapéutico, siguiendo las enseñanzas originales de Sutherland y Rolling Beker transmitiéndoselo a otros como Michael Kern, Paul Vik, Robert Harris, María Harris, etc.

La Osteopatía Bioenergética Celular es creada a partir de la experiencia práctica e investigaciones de la osteópata Montserrat Gascón.

 

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